2019-06-01T02:54:47+00:00
Hugo y Rodolfo Canseco son hermanos gemelos y forman parte de la Federación de Bomberos Voluntarios de Tierra del Fuego. Desde los 18 años son parte del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ushuaia. Cuando están conversando, siempre debaten sobre quién de los 2 es el mayor. Desde chicos compartieron todo hasta la pasión de ser bomberos. Charlamos con ellos sobre la experiencia de una vida de hermanos y bomberos en la ciudad más austral del mundo a días de celebrar un nuevo Día del Bombero Voluntario. ¡Conocé sus historias! Fundación: Durante la infancia la mayoría de la gente quiere ser bombera o bombero. ¿A ustedes les pasó? Rodolfo: De chicos veíamos la autobomba y sentíamos fascinación. Creo que, como a todo chico, nos deslumbraba ver a los bomberos arriba de la autobomba. Yo siempre me incliné por ser bombero. Quería manejar un camión o una autobomba. Hugo: Llegamos a Ushuaia siendo adolescentes y ni bien terminamos el colegio secundario, nos anotamos para ser bomberos. Queríamos serlo desde mucho antes pero nuestra familia no nos dejaba así que ni bien cumplimos 18 nos anotamos como aspirantes de bomberos. Y entramos el mismo día, obvio. R: Cuando sos gemelo todo se comparte: los juguetes, la ropa. Todo. H: En nuestro caso, la pasión por los bomberos y ya llevamos 38 años en el cuartel. F: Toda una vida en el cuartel, ¿recuerdan que los llevó a ser bomberos? R: Sí, claramente. Un día iba caminando por la calle y cerca de ahí estaba ocurriendo un incendio de una casa. Vi una señora saliendo y gritando muy preocupada. Ver esa situación me causó un shock por la impotencia que sentí de no hacer nada. H: Creo que ese hecho disparó nuestra decisión. Si queríamos ser bomberos, ese era el momento. 20 días después, un 2 de junio de 1988 ingresamos al cuartel con 18 años. F: ¿Ven muchas diferentes desde que entraron al cuartel y la situación actual? H: Vivimos distintas etapas del cuartel. En la década del 80 siendo muy jóvenes participamos de la obra de ampliación del cuartel donde todos trabajamos como obreros. ¡Fue como construir mi propia casa! En cierto modo me siento orgulloso de ser parte de la historia de mi cuartel. R: En esa época nos enterábamos por un mensaje a través de radio nacional y canal 11 de Ushuaia. Era nuestra forma de enterarnos si había una emergencia. Aún no se utilizaban handies para comunicarnos y recuerdo que en la televisión colocaban una placa indicando dónde había un incendio y allá íbamos. H: En aquellas épocas Tierra del Fuego no era lo que es hoy y todo se hacía a pulmón. Por ejemplo, la indumentaria la conseguíamos a través de la colaboración que nos brindaba la base naval, yo me compré mi primer casco. F: ¿Sienten que fueron creciendo junto con el cuartel? H: Personalmente mis días en el cuartel permitieron que me cruzara con Cristina, quien hoy es mi esposa. En aquellos tiempos su hermana era cuartelera de la institución y así nos conocimos. Nos casamos hace más de 33 años y tenemos una hija. R: Como dijo Hugo, yo siento pasión como el primer día. Es una sensación de orgullo por ser parte de la institución. Como cuando era chico, me sigo sintiendo un fanático de estos hombres y mujeres que sirven a la sociedad, de los bomberos todos. F: ¿Cuáles son los retos que fueron encontrando en su vida como bomberos? R: Somos seres humanos, la vocación del bombero es dedicar su vida a proteger al prójimo. Es algo que pensamos y que sentimos. Siempre queremos volver a nuestras casas con nuestras familias e hijos. Creemos que estar capacitados y entrenados es la mejor manera de ir a un siniestro y regresar a nuestros hogares. H: El bombero tiene que estar preparado. La capacitación brinda herramientas para poder pensar cuando hay que dar un paso para adelante o para atrás y actuar responsablemente en un siniestro. F: ¿Cómo es la relación de bomberos con la comunidad? H: Queremos que la gente vea lo que somos. Por eso empezamos a hacer trabajos más sociales y ser un cuartel de puertas abiertas. Eso nos permitió extender la participación de los vecinos en actividades que nos reúnan y los hagan sentir cercanos. R: Hoy en día las redes sociales nos ayudan mucho para que la gente se entere lo que nosotros hacemos y también lo que pasa en su ciudad. Buscamos tener una comunicación fluida porque es importante que ellos se sientan parte de esto. F: ¿Cuáles son los retos de los bomberos hoy en día? H: El bombero tiene que ser honesto, tiene que tener un alma solidaria porque su entrega casi total. Creo que hay que ser siempre franco y estar dispuesto a ser parte de una estructura piramidal con un orden establecido, ¿no? R: Nuestras comunidades esperan lo mejor de nosotros y es un deber nuestro estar siempre a la altura de las circunstancias, aplicando nuestros conocimientos, habilidades y destrezas. Mi ideal en nuestra labor de bomberos es la búsqueda de innovaciones en tecnología para mejorar la operatividad y nuestra gestión como organización. F: Luego de 38 años de experiencia, ¿cómo viven su labor? R: Me siento orgulloso de compartir todas las vivencias como bombero junto a mi hermano gemelo. Desde hace cinco años también las comparto con mi hijo, una nueva generación de bomberos. H: Yo creo que lo más interesante de mi historia bomberil fue que la fui construyendo, desde el primer día, junto a Rodolfo y que sentimos la misma pasión. Nos fuimos ayudando, creciendo y también peleando como es común en los hermanos. Hoy me alegro de compartir esta actividad con toda la familia. F: ¿Qué expectativas tienen para el futuro de los bomberos? H: Anhelo que los bomberos voluntarios tengan un lugar preponderante en la mesa de discusión de la seguridad pública y que el Consejo junto a la Fundación y las Federaciones, sean los grandes motores para los nuevos desafíos que los bomberos deberán enfrentar en el futuro con cada una de los retos que hoy las ciudades nos demandan. R: Me siento satisfecho, pero no conforme porque creo que siempre se puede dar un poco más. Mi deseo es que la labor de los bomberos voluntarios sea reconocida, cuidada y respetada. Somos seres humanos con una vocación de servicio muy fuerte. F: Si hacemos un repaso de estos 38 años, ¿cuál sería su conclusión? H: El mundo bomberil me hizo sentir y vivir apasionadamente cada uno de los desafíos de mi carrera de más de 38 años. Siempre tuve como premisa progresar como persona y como bombero. Soy un convencido de que la capacitación es una herramienta valiosa para el desempeño de nuestros bomberos y por eso me llena de orgullo haber participado de la fundación de la academia de bomberos de Ushuaia. Tuve la fortuna de ayudar en la formación de muchos hombres y mujeres de esta institución, ver el crecimiento vertiginoso de nuestra institución. Hoy siento la misma pasión que el primer día en cada uno de los roles que la labor de bomberos me brindó. R: Una de las satisfacciones más grandes que tengo, como Jefe del Cuerpo de Bombero Voluntarios de Ushuaia desde 2008, es haber compartido más de la mitad de mi vida con gente asombrosa, solidaria, con espíritu y valores de servir. Soy un afortunado de la vida de ser parte de una actividad que tiene aspectos positivos y negativos. Pero estoy convencido que todos los integrantes del cuartel, entre los que me incluyo, damos lo mejor en cada una de las intervenciones.Fundación Bomberos de Argentina © Copyright 2023